El crecimiento personal es inherente al ser humano, pero a veces no sacamos el potencial que en realidad tenemos. Ya sea por inseguridades, por no saber por dónde empezar o por rendirte antes de intentar, el crecimiento aterra, pero es muy necesario.

 

Hoy te quiero recordar que crecer no se trata de llegar a un punto, sino de subir un escalón para algo mayor, para ser persistente y proponerte nuevas cosas. Cuando tus aspiraciones son muy altas y te quieres rendir, a veces sólo necesitas un empujoncito para creer en ti. Te invito a considerar lo siguiente, para que te demuestres a ti misma que puedes lograr lo que te propongas.

 

Un estudio de la Universidad de Cornell demostró que tomar tiempo en editar y publicar en redes sociales sobre tu propio perfil te hace sentir mejor sobre ti misma y sobre las cosas padres que haces en tu vida. ¿Qué mejor que trabajar en tu auto-concepto?

 

Un día que te sientas desganada, invierte unos minutos más en tu imagen en tres pasos:

1. Cambia el color de tus uñas, hasta que llegues al indicado. Con kit de manos con algodón  y quitaesmalte de mandarina, será una tarea fácil y rápida. (Tip: Si pones vaselina sobre el cuello del envase del esmalte, ayudará a que no se quede pegado a la tapa).

2. Depílate y ten al lado el bote de vaselina. Calma la irritación y suaviza la piel en zonas delicadas después de la depilación.

3. Ponte el outfit que más te favorezca y siéntete fantástica.

Y no lo hagas por impresionar a la gente que vayas a ver, hazlo por verte al espejo y decirte a ti misma: ¡qué guapa!

 

Está comprobado que si haces algo lindo por alguien más, levantas tu autoestima. No estoy hablando de resolverle la vida a todos, pero si sorprendes a tu mamá con los productos que más le gustan o le hacen falta, ya es un detalle. ¿Qué tal un botiquín con lo básico para resolver accidentes comunes? ¡Súper útil!

Si le detienes la puerta a alguien, si sonríes primero o das los buenos días, tu vibra se hace positiva y te vuelves capaz de cambiar un episodio de cinco segundos de alguien por uno mejor.

 

Fija metas pequeñas que puedas alcanzar.  Hay días en los que ni tú te la crees. Pero pequeñas cosas te pueden ayudar. Recordarte hacia dónde vas, sentirte segura de ti misma y no sobre-exigirte.

Cuando lo logres, no olvides premiarte. Una manera de consentirte a ti misma es con un mini-spa, tu bata de baño, una buena película y una mascarilla de exfoliación ligera*. ¿Qué tal suena tu premio?  

 

Determinar a dónde quieres llegar y lograrlo hará que descubras de que además de sentir satisfacción, eres muy capaz de fijar y alcanzar tu siguiente meta. No te rindas, aspira a tus más grandes sueños y cree en ti.

 

Besos, Lucy.

 

 

 

*La mascarilla de exfoliación ligera es para retirar células muertas y cerrar poros dilatados. ¡Te paso la receta! Prepara tu piel. Desmaquilla tu cara y sécala. Mezcla en un bowl de cristal dos cucharadas de avena en polvo, con una cucharada de glicerina líquida Jaloma y unas gotas de agua de rosas. Remueve bien con una cuchara hasta que todos los ingredientes se integren y tengan una textura cremosa. Extiende la mascarilla por todo el rostro y frota ligeramente de abajo hacia arriba. Evita el contorno de ojos. Deja que actúe durante 10 minutos. Después, retírala con agua tibia y acaba enjuagándote por última vez con agua fría para cerrar los poros. Aplica una crema hidratante para finalizar.